
80% de los suicidios en Venezuela son hombres
En Venezuela, el suicidio masculino es una realidad alarmante que a menudo se oculta tras el velo del tabú y el silencio. Las cifras son preocupantes, y aunque la información oficial es escasa, organizaciones como el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) advierten sobre el aumento en los casos en los últimos años.
Las historias de autolisis se repiten a un ritmo alarmante y cada cierto tiempo los medios y redes sociales recogen historias sobre alguna persona que decidió poner fin a su vida. El problema es que no hay mayor seguimiento, no hay redes de protección ni alertas, más allá de algunas palabras al final de los post, y tampoco vemos campañas dedicadas a proteger la salud mental del venezolano.
Epidemia mortal
En 2023 el Observatorio Venezolano de Violencia contabilizó 2.358 suicidios, 6,5% más que los de 2022, cuando se registraron 2.173 casos. 53 correspondieron a niños y adolescentes, destacó el OVV.
Años antes, entre 2021 y 2022, el Observatorio había detectado un “aumento significativo” de casos en zonas de la región centro-norte costera y en el Área Metropolitana de Caracas.
Además los analistas detectaron picos alarmantes de suicidios en la región andina, específicamente en Mérida, donde recopilaron información sobre 24 casos en el primer trimestre de 2023, 78% de ellos fueron hombres, con una edad promedio de 31 años.
Al analizar la distribución de las muertes por sexos, 80,6 % de los casos corresponden a hombres y 19,4% a mujeres; en otras palabras, 1.876 hombres murieron por suicidio contra 457 mujeres.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) los hombres son tres veces más propensos a morir por suicidio que las mujeres, “lo que indica una necesidad urgente de enfoques específicos que aborden la salud mental masculina y las normas de género”.
Aunque hay una evidente diferencia entre las muertes de hombres y mujeres, especialistas han detectado otro dato alarmante: Las mujeres superan a los hombres en ideaciones suicidas.
Esto deja al descubierto lo poco que se ha profundizado en los problemas relacionados con la salud mental.
Machos y enfermos
Esta situación deja en evidencia el problema de salud pública que representa el suicidio a nivel mundial. Para abordarlo, debemos tratar de entender el contexto social en que ocurre y qué factores podrían incidir en el repunte detectado por los analistas.
En relación al suicidio de hombres, una de las causas podría estar relacionada con el denominado “machismo tóxico”, tan arraigado en la cultura venezolana y que impone un rol de fortaleza, invulnerabilidad y supuesto control emocional entre los hombres.
Este supuesto control sobre las emociones, en realidad es un silencio enfermizo, que sumado a dificultades personales, problemas económicos y sociales del país, podría generar una profunda sensación de frustración y desesperanza que conduzca a supuestas soluciones radicales.
Pero en la actualidad el problema se complica, ya que mientras que en el pasado el machismo era una conducta aprendida de padres, tíos, abuelos, y vecinos, o sea del entorno más cercano; hoy las redes sociales son cajas de resonancia de todo tipo de mensajes, buenos y malos, y entre ellos el machismo más tóxico encontró un gran nicho, debido a que muchos hombres se consideran afectados negativamente por los avances del feminismo.
Esta cultura machista virtual ha sido bautizada bajo el término de “manósfera”, con el que se define a las comunidades y grupos en línea de hombres y mujeres que promueven valores del pasado e ideas fuertemente misóginas.
Estas comunidades estarían encabezadas por hombres que rentabilizan el sentirse marginados y descontentos, y brindan a quienes lo buscan un espacio en el que pueden encontrar un sentido de pertenencia y de iguales en una lucha contra un objetivo común.
Pero, quienes caen en estas redes, no toman en cuenta los efectos perniciosos de una supuesta validación que a menudo se basa en la denigración y promoción de la masculinidad tóxica que exacerba la violencia, el maltrato a niños y niñas, que promueve la “dureza del hombre”, el aislamiento emocional, el “valerse por sí mismo” para enfrentar las dificultades, bloqueando las posibilidades de buscar ayuda en caso de requerirlo.
El peso del silencio
«Los hombres a menudo sienten que no pueden expresar sus emociones, ni pedir ayuda cuando se sienten abrumados. El machismo les dice que deben ser fuertes y resolver sus problemas solos, lo que puede llevarlos a un aislamiento peligroso», explica Luis Madrid, psicólogo y coordinador del Centro de investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela (Cippsv).
Este silencio se ve agravado por la falta de políticas públicas y programas de apoyo para la salud mental masculina en el país. La crisis económica y la escasez de recursos complican aún más el acceso a tratamientos psicológicos y psiquiátricos.
Por su parte la psicólogo Yorelis Acosta agrega que la crisis humanitaria llevó a la población venezolana a un estado de “sufrimiento social, que la dejó emocionalmente vulnerable ante el incremento de patologías mentales y una evidente disminución de los recursos psicológicos para resistir”.
Estos factores unidos podrían tener incidencia en las cifras de ideaciones y acciones suicidas en nuestro país, por lo que los especialistas consideran fundamental romper “el silencio y visibilizar el problema del suicidio en Venezuela y particularmente del suicidio de hombres”.
Además consideran necesario promover la cultura de la masculinidad saludable, basada en empatía, comunicación y respeto, en contra de un machismo basado en falsos y dañinos estereotipos.
Fuente: eluniversal.com